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Cómo uno puede llegar a ser terapeuta Axiotonal (2): Nacimiento de un nuevo Ser

Muchas veces me pregunto cómo una persona elige y logra ser capaz de ayudar a sus semejantes siendo, por ejemplo, Terapeuta Axiotonal. ¿Es una vocación? ¿Un don? ¿Un sacerdocio?

A través de este nuevo artículo (segunda parte del artículo del mes de noviembre: “Cómo uno puede llegar a ser terapeuta Axiotonal, un ejemplo de vida”), exploraremos las circunvoluciones a un nacimiento a sí mismo, con sus milagros y sorpresas.



Para más información sobre la energía Axiotonal, consultar la web http://www.axiotonal.com o mi artículo sobre la ‘Reconexión Axiotonal’ en la revista Espacio Humano del mes de Noviembre 2004.

Después de la quiebra de mi último “bebé”: una empresa líder de su sector con millones de Euros en inversión, durante unos meses intenté en vano la creación del mismo concepto pero con otras personas y otro entorno porque no me creía realmente que esta historia se había acabado, el concepto siendo tan evidente y revolucionario! Después de intentarlo durante un año entero con mis socios, tuve que darme cuenta que no lo era tanto y, progresivamente, me desinteresé del tema.

Es entonces que “caí” sobre un libro inocente, llamado “Conversaciones con Dios” de Neale D. Walsch. La lectura de esos 3 tomos me apasionó: allí veía, por fin, la confirmación de algunas intuiciones que había tenido anteriormente, y toda esa explicación sobre el funcionamiento global de nuestro universo y de sus habitantes, el hombre. Me “cuadraba” totalmente. Me parecía claro como el agua, altamente saludable y armonioso.

¡Los leí 3 ó 4 veces cada uno! En realidad, como se decía en el libro, empezaba a “reprogramar” mi mente, entendiendo, por fin, que la manera correcta de actuar era SER y no HACER. No como lo había estado haciendo todos esos años: lo que SOMOS está claramente reflejado en lo que CREAMOS.

¡Ahí tenía mi Respuesta!

Al digerir esos libros, empecé a girar mi vida 180 grados, pero muy gradualmente. Era como tirarme de un acantilado: pensar que lo único que tenia que hacer era ser feliz como podía, y confiar en que todo (tanto la parte material – los clientes, la facturación – como los acontecimientos necesarios para mi propia evolución) se iba a ir arreglando solo.

¡ Y es lo que pasó !

Paulatinamente, a medida que trabajaba sobre mí mismo, soltando viejos patrones de creencias gracias a ese libro y otros “encuentros”, la parte económica/profesional de mi nueva actividad iba creciendo sin esfuerzos de publicidad, gracias a “coincidencias” (uno no puede creerse/crearse millonario de un día para el otro). Es también en ese momento que pude comprometerme con la mujer de mi vida para casarnos un año más tarde.

Después de unos meses, estaba ya preparado para hacer saltos importantes. Gracias al encuentro “fortuito” con una Kinesióloga experimente liberaciones tremendas, comenzando por mi nacimiento y otras creencias fundamentales y pesadas. En pocas sesiones, repartidas en unos meses, pude dar pasos de gigante sobre varios temas a la vez (autoestima, amor, autonomía, aceptar el propio poder,…), reviviendo también varias veces mi propio nacimiento. Era mi re-nacimiento.

Estaba asombrado por la eficacia de esta técnica y de esta persona, sobre todo cuando usaba energía para sanar tal o cual bloqueo.

Es entonces cuando empezó mi adicción a las terapias a base de energía. Para empezar y tener una nueva manera, más eficaz, de trabajar sobre mi mismo, elegí seguir la iniciación del primer nivel de Reiki.

Me sentó tan bien (algunas creencias se iban soltando, me sentía más liberado/feliz; por lo tanto mi realidad se aceleraba) que a los pocos meses seguí con la segunda y tercera iniciaciones. Mientras tanto empezaba a ayudar a los amigos dándoles sesiones de Reiki, compartiendo con algunas esa pasión que puede ser el Camino hacia el Sí mismo. Y al mismo tiempo, seguía luchando con mis temáticas recurrentes como la de la autonomía (me llev aría un año más el “terminar” con ese tema), el dinero, el poder, etc.. Cada vez en un grado más alto, explorando un nuevo matiz de cada creencia, a medida que mi vibración energética iba creciendo (gracias a las iniciaciones de Reiki y mi descondicionamiento).

En mayo de 2003, me casé en los Pirineos franceses en una boda mágica de 4 días de la que disfrutaron 200 personas. Podría contar muchas anécdotas acerca de esa boda que demostraron el carácter sagrado de ese evento en nuestras vidas así como para tener la prueba de que el Universo conspira para su propio bien cuando uno (o unos) esta(n) alineados armoniosamente acerca de un objetivo (común) en este caso: la boda (pero podría ser una empresa, una meta, etc.).

Déjenme contarles una entre muchas.

Tenía el deseo firme de ofrecer a cada uno de los invitados un regalo que se pudieran llevar. Sab í a que lo que buscaba era un osito, de esos lindos, entrañables, a los que se pueda hacer mimos.

Ocho meses antes de la boda, en octubre de 2002, empiezo a buscarlos y encuentro un importador de peluches de Bielorrusia a través de Internet. Tiene muchos modelos, entre los cuales uno blanco me atrae más que los otros. Miro los datos de la compañía y me doy cuenta de que se encuentran a 10 Km. del sitio de la boda (!!!!) y a 5 Km. de la frontera española en el medio de los Pirineos. ¡Posibilidad altamente improbable pero cierta!

Yendo a organizar la boda, me acerco a esa empresa para consultarle sobre una posible compra de 200 ositos. Me entero de que para obtener el osito blanco, haría falta un pedido de 5.000 ejemplares. Después de mucha negociación, consigo un precio total de 3.000 euros para otro modelo. Le propongo intercambiarlos con unos trabajos informáticos que él necesita. Me contesta que lo único que puede hacerme es mayor descuento. ¡Pasé de la oferta !

Me quedaba sin ositos, ¡pero era sin pensar en el Universo!

A finales de diciembre, pasamos unos días en la casa de mi tía, en Tolosa, Francia. Nevaba, entonces fuimos a buscar unos zapatos de nieve al Centro Comercial más próximo. Al pasar por una tienda tipo “bazar”, me encuentro con unos ositos casi idénticos al osito blanco que había visto anteriormente pero de color marrón. ¡Encima el precio era de 1,50 Euro por osito!!!

Ya el coste bajaba a 300 Euros (!) y encima eran muy lindos. Pero no tenían más de 18 en la tienda y como era un producto de Navidad, el producto estaba agotado.

Como forman parte de una cadena nacional, me comunican los datos de otras tiendas en la vecindad y en otros lugares de Francia.

Empiezo a llamar inmediatamente. No encuentro ninguno en las tiendas de los alrededores salvo en la más próxima del lugar de la boda (15 Km.) donde compro 30 más. ¡Me faltan todavía 150 ositos!

Sigo con mis llamadas en toda Francia hasta comunicarme con una tienda en el pueblo de Saint-Vincent de Paul (¿recuerdan mi apellido?). Les cuento mi pequeña historia y la gerente, después de haber mirado en el almacén, me dice que tiene 5 cajas de 40 ositos (!), y que me los da a un precio de 1 Euro cada uno (!!), entregados a domicilio (!!!), y con una pequeña sorpresa(!!!!).

Me encontraba con 298 ositos con un precio total de 250 Euros! ¡Ya, feliz, podía hacer mis regalos!

Ahí no terminan las coincidencias, unas semanas después, me entero en mi agencia de Correos que el barrio en donde vivía ¡se llamaba “Saint-Vincent de Paul”, como el pueblo!

Si quería un ejemplo de cómo el Universo funciona cuando uno está en armonía, ¡no hubiera podido tener mejor demostración!

Gracias a ese “milagro” y a varios otros, pudimos celebrar felices nuestra boda.

Es el encuentro con la Reconexión Axiotonal, lo que me permitirá dar un gran paso más hacia mi libertad de mí mismo.

Pero terminaremos esta historia en el próximo artículo.

Arnaud Saint - Paul

arnaud@axiotonal.com


¡Esa sorpresa será en realidad una sexta caja de 40 ositos gratis!

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